El drama del Deportivo, el primer campeón de Liga amenazado con bajar a Segunda B en 73 años

Christian Santos se lamenta de una ocasión fallada

En La Coruña hay más deportivistas que futboleros. Esto no es tan extraño si consideramos que el Deportivo tampoco es que ofrezca muchas señales de ser un equipo de fútbol.

La razón es que el Deportivo y la ciudad siempre se han reconocido el uno en el otro. No jugará al fútbol, pero el Deportivo sí es el comodín para la conversación de ascensor, el blanco y azul de los delantales de las pescaderas de la Plaza de Lugo o la herencia romántica de un abuelo a su nieto. Es un vínculo que trasciende el juego, por eso no es difícil encontrar deportivistas que no saben quién es Sergio Ramos pero recuerdan a Bebeto o mariscadoras que tararean el himno del Dépor aunque no sepan cuántos jugadores hay en un equipo titular. En el nombre completo del club, Deportivo de La Coruña, sobra la preposición y falta un guion.

Esta identificación ciudad-equipo se da con independencia de cualquier hecho deportivo, da igual que esta noche el Dépor pueda ser el primer equipo desde 1947 que descienda a 2ºB con un título de campeón de Liga en su sala de trofeos. Entonces fue el Betis al bajar a Tercera, que era el equivalente a la actual. Si todos los tópicos gallegos fuesen equipo de fútbol éste sería el Deportivo, que el mismo año pasa de celebrar el 20 aniversario de su título liguero a verse a asomado al abismo. El drama, el misticismo, las luchas, la fatalidad, los hechos paranormales, el ir y volver de la gloria con la misma resignación de quien se levanta el lunes a las cinco de la mañana… Están todos.

La noche del penalti de Djukic fue la primera vez que los nacidos en los 80 entendimos el drama que puede suponer el Deportivo («Yo no lloraba por fútbol. Lloraba por el Dépor»). La crueldad de ese día estaba más allá de perder la Liga, fueron las formas: hubo que esperar al descuento para que te pitasen un penalti que te hacía campeón en caso de marcarlo. Es evidente que se falló.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *